28 ene. 2013

Escoger el propio tiempo es ganar tiempo.


Entonces, si viajo en el tiempo, ¿puedo volver a comerme a la vaca que me cené anoche una y otra vez y nunca se extinguirá? ¿puedo casarme con alguien a quien mataron antes de ayer? ¿podrías a lo mejor tener como hijo a algún antepasado tuyo? ¿evitaría la muerte del perro, o al rato sería atropellado por otro camión?

Y tú, persona, aún si la más excéntrica, dime, ¿maneja algún tipo de hilo invisible tus pasos? ¿está pintado el camino de tus huellas con tinta antigua? Dime si es tu destino decidirte a saltar o no hacerlo.

Si entonces tú no definieras por completo tu destino (yo soy yo y mis circunstancias)...

...sería el destino por tanto una cuestión social? ¿Y si fuera social, qué tendría que ver con uno mismo? ¿y qué es uno mismo entonces? ¿hay acaso un único "uno mismo" mundial alimentando siete mil millones de vidas errantes?

Entre la sencillez y la mediocridad la linea es radiactiva.



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