13 sept 2012

A mi Flor de la Argentina.


Malgasté mi tiempo; ahora el tiempo me malgasta a mí.
                                                                                                 Shakespeare.

"Reloj blando en el momento de su primera explosión" – S. Dalí.
¿Qué tienes que contar, reloj molesto,
en un soplo de vida desdichada
que se pasa tan presto;
en un camino que es una jornada,
breve y estrecha, de este al otro polo,
siendo jornada que es un paso solo?
Que, si son mis trabajos y mis penas,
no alcanzarás allá, si capaz vaso
fueses de las arenas
en donde el alto mar detiene el paso.
Deja pasar las horas sin sentirlas,
que no quiero medirlas,
ni que me notifiques de esa suerte
los términos forzosos de la muerte.
No me hagas más guerra;
déjame, y nombre de piadoso cobra,
que harto tiempo me sobra
para dormir debajo de la tierra.

Pero si acaso por oficio tienes
el contarme la vida,
presto descansarás, que los cuidados
mal acondicionados,
que alimenta lloroso
el corazón cuitado y lastimoso,
y la llama atrevida
que Amor, ¡triste de mí!, arde en mis venas
(menos de sangre que de fuego llenas),
no sólo me apresura
la muerte, pero abréviame el camino;
pues, con pie doloroso,
mísero peregrino,
doy cercos a la negra sepultura.
Bien sé que soy aliento fugitivo;
ya sé, ya temo, ya también espero
que he de ser polvo, como tú, si muero,
y que soy vidro, como tú, si vivo.
Quevedo.

12 sept 2012

La leyenda de Muchoyó.

Cuenta la leyenda que si repites muchas veces "YO" haciendo el baile del pollo en círculos, aparece Pocoyó de la nada y como un relámpago digievoluciona en Muchoyó, despojando de inmediato al insensato invocador de su inteligencia humana con maquiavélico afán destructivo. No sé por qué me da la sensación de que más de un valiente temerario se la ha jugado desafiando esta escalofriante advertencia... Pero no os preocupéis, mis bravos intrépidos, ya que aún siendo lelos aún os quedan esperanzas, pues cuenta también la leyenda que el único modo de recuperar la inteligencia perdida es viajando hasta otros planetas a lomos de un ceroso elefante rosa llamado Epi mientras hacéis el columpio simultáneamente con dos yo-yós. Nada más que la mejor de las suertes me queda desearos; ¡Fuerza y honor!

Lenguajes de programación.


A veces sucede que las personas no somos capaces de entendernos. Aún hablando el mismo idioma, hay veces que simplemente no podemos comprendernos, como si una gran barrera de confusión se alzara entre nosotros, que nos oímos y hasta nos escuchamos, que nos escrutamos los unos en los ojos de los otros como tratando de adivinar el sentido de ese caos verborreico totalmente indescifrable y sin aparente claridad en que se ha convertido nuestra charla. Es entonces cuando nos sobreviene la rabia, la furia, la frustración que nos asedia con la incertidumbre de si no sabremos expresarnos con la suficiente transparencia o si simplemente nuestro receptor es un imbécil redomado poco espabilado.

Llegados a este punto, algunas personas comienzan entonces a gritar, pensando que al alzar la voz el contenido de su mensaje se hará más claro; otras despotrican ferozmente y agreden verbalmente a su adversario, tratando de minar la seguridad de éste humillando y menospreciando sus argumentos e ideas, y otras pocas se muerden la lengua tratando de ocultar (normalmente sin éxito) su certeza absoluta de que tienen razón y lo que sucede es simplemente que la otra persona es incapaz de comprender la verdad de sus argumentos, corta de miras, y hasta se apiadan de ella, misericordiosos (estos últimos quizás sean los peores, ya que su férrea convicción los hace soberbios e intransigentes; seamos humildes y librémonos del fanatismo, Amén). 

Volviendo al principio y resumiendo: Parece ser que hay ciertas personas que pese a tener a su alcance todas las herramientas posibles para comunicarse no son capaces de ponerse de acuerdo ni de comprenderse. ¿Por qué les pasa esto? Mi teoría es simple: Están codificadas en diferentes claves. Quizás compartan algunos símbolos o sean capaces de traducirlos, pero serán tan solo destellos fugaces de comprensión, guiños de complicidad efímeros sobre un abismo insalvable. Otras personas, sin embargo, parecen saber descifrarse con tal soltura que hayan dedicado sus vidas enteras a estudiar sus códigos; entre éstas personas bastarán un par de miradas, un gesto vago, algunas palabras.

Conclusión: Intentemos pensar que existen otros lenguajes de programación (tantos como personas) en vez de dar por hecho que la persona con la que discutimos es lerda, o que lo somos nosotros. Aunque bueno, si al final descubrimos con certeza irrevocable que de verdad es lerda, pues será que lo es, ¡tampoco es cuestión de negar la realidad!


11 sept 2012

¿Con qué derecho se dice que un niño está más cualificado que otro?


Vivimos en una sociedad en la que somos más  un número que una entidad. Una entidad humana, a ver si piensan los que me leen que con entidad pretendo decir financiera, un bolsillo con más o menos dinero (que puede ser que así es como nos vean nuestros queridos dirigentes, como una cartera numerada con piernas y mas o menos billetes asomando).

Vivimos en un modelo social en el que hacemos creer a las personas desde muy pequeñas que las que tengan el número más alto en una calificación sobre conocimientos aleatorios son las más inteligentes. ¿Quién ha decidido que es más importante saber el teorema de Pitágoras que diferenciar qué setas son venenosas? ¿Quién ha llegado a la conclusión de que un problema matemático sólo será correcto cuando la solución venga dada siguiendo el procedimiento exigido por el profesor?

Se está matando la originalidad,  la creatividad, y lo peor de todo, el amor propio de esas pequeñas personitas desde su más tierna infancia. Porque ese convencimiento que van a adquirir desde tan temprano, esa sensación de superioridad o inferioridad con respecto a sus más aventajados o desaventajados compañeros, es algo que les acompañará de por vida y que probablemente determine por completo sus futuros; es algo que va a modelar profundamente su personalidad y actitud en la vida.  Estamos creando cuadrillas de críos que saldrán de los institutos convencidos de que los números, de calificaciones o de las nóminas, determinan sus aptitudes. Y no lo hacen.

¿Con qué derecho se dice que un niño está más cualificado que otro? ¿En qué escala? ¿En qué materia? ¿No puede ser que a ese niño simplemente no se le esté estimulando correctamente en lo que realmente destaca? Siempre hemos escuchado que los adultos tienen la razón, que los niños no saben. Pero nunca he visto guerras generadas por los errores de unos niños, ni por las pasiones mal reprimidas de unos chiquillos, nunca he visto maldad sin solución, terrorismo o destrucción deliberada y malsana en los juegos infantiles. Los adultos, mal que pese, no son más que niños grandes, y como tales, no deberían decidir libremente sobre la vida de otras personas, y menos aún siendo estas personas débiles, pequeñas y fácilmente manipulables. Cortarle las alas al futuro de una criatura porque sea torpe en matemáticas, o en sintaxis, quizás esté privando a la humanidad de un brillante inventor. Y no por no estimularlo, sino por minar su confianza en sus posibilidades para destacar en algo por encima de los demás.

Ser adulto no debería implicar querer organizar a tu manera el mundo que te rodea o manejar la situación según lo que más correcto parezca en ese momento, mirando en realidad por tus propios intereses y convicciones. Quizás en el siguiente post sustituya la palabra niño por pueblo, y adulto por gobierno.

4 mar 2011

Continuación (La venganza del Blog; El no lo haría).

Como anecdota referente a la ultima entrada, contaros que una vez un amigo mio intento hacer el mondongo aqui referido fracasando estrepitosamente, y que de ese fatal acontecimiento surgio no solo una masa aberrante a la que bautizamos como plasturri y de la que descubrimos unas leyes fisicas propias, sino tambien una gran aversion por mi parte a comer cualquier cosa que el cocinara. No se como pero la creación resbalaba azucar y al probarlo os juro que fue como masticar el Sahara entero condensado en un bocado... Asi que, como os decia, escribimos unas leyes acerca del plasturri, de su extraña naturaleza y de las muchas propiedades descubiertas en los pocos minutos que duró en nuestras manos... Aquí os las dejo:

Plasturri: Dicese de la masa amorfa de azucar masticable y sabor a hojaldrada, con color y consistencia dudosos, que trata de parecer un pastel o bizcocho pero que en ningun momento puede ni podra llegar a serlo. Propiedades del plasturri:

1. El plasturri ni se crea ni se destruye, y mucho menos se transforma.
2. Tal y como entra, exactamente igual, sale.
3. Si dejas plasturri al sol, no dudes de que se regenerara por completo en pocas horas.
4. Es la clave de un nuevo pegamento biologico comestible, muy util en aplicaciones didácticas; un giro drastico y sorprendente para las manualidades.
5. La ingesta de plasturri puede ser mortal de no ser adiministradas en menos de 20 minutos altas dosis de H20.


No pude escribir esto en la ultima entrada ya que no se porque estoy teniendo problemas con la selección de colores y demas al publicar (claramente comprendo que es debido a un sentimiento de rencor profundo por parte del Blog hacia mi persona por haberlo desatendido tanto tiempo, abandonado en los vastos confines de Internet, pero asumo, optimista que soy, que se le pasara y pronto volvera a colaborar activamente conmigo). Sin más dilacion, decir que escucho tambores latir. (CARNAVAL!)

Vuelta a casa por Carnavales tras largo periodo vacacional.

Reinsertandome de lleno en las intrincadas redes de esa gran araña llamada Internet, HOLA MUNDO!

Debido al mal sabor de boca que este pobre triste y abandonado pobre blog me reprocha tener con sus grandes ojos pixelados (debe de ser algo homólogo a la situación que se da cuando dormimos mucho tiempo y de repente despertamos con la boca seca y pastosa, digo yo), voy a hacerle una rica rica tarta de buenos dias para que se espabile y levante con mas fuerzas y energias que nunca. Os dejo una receta hipermegafacilisima (yo he podido hacerla, y con exito) para que la disfrute quien se atreva a ello (decir que es un postre portugues y la reposteria portuguesa es gratamente reconocida, al menos por mi estomago), ya que pese a que esta bien rico, el nombre no invita mucho a ello (salami dulce lo llaman, aunque yo, pachangueramente y entre amigos, prefiero nombrarlo como Mondongo). Vosotros decidis que nombre tiene mas gancho, yo lo tengo claro! Facil y rico, ahi va:

-Dos paquetes de galletas (Se suelen usar Maria, pero yo, como estudiante, decir que he usado de todas las mas baratas y horribles galletas que existen, como las tostadas cuadradas del mercadona, y me quedo rico... Comprad un paquete de esos cuadruples en carrefour, de esas redondas tipo maria, que salen bastante rentables y dan para un par de veces.)
-Dos huevos (no os preocupeis, son tal cual, sin mariconadas de montar la clara ni nada).
-Cola cao (Lo que vaya siendo requerido por la masa pastosa que os salga, unas 4-5 cucharadas).
-Dos cucharadas soperas de mantequilla.
-Asssuuuuuuuuuuuuuucar. (1-2 cucharadas).

Bien, para empezar lo que hay que hacer es basicamente descargar toda la ira y tensiones que podamos tener acumuladas con los dos paquetes de galletas; los vaciamos en un recipiente grande (como una fuente, o vamos echando galletas a intervalos y no todas de golpe, o las vais desmenuzando y echando... Como gusteis), y las machacamos mucho, mucho, mucho. Convertimos las galletas en pedacitos pequeños (no tanto como polvo, pero no quedeis enormes trozos tampoco... Tambien va al gusto, yo prefiero muchos trozos pequeños, pero como lo vayais viendo segun el sentido comun que os dicte el alma cocinera interior). Bien, mientras tanto, calentad las dos cucharadas de mantequilla unos segundos al micro (en un vaso), y cuando tengais a las galletas bien KO, verted encima la mantequilla. Ahora, con cuchara o algo para remover, mezclais muy bien el polvo de galleta con la mantequilla, y espolvoreais las cucharadas de cola cao y una de azucar, de modo que se os va a formar una especie de pasta grumosa sin muy buena pinta. Bien, llegados a este punto, echadle los huevos, tal cual, enteros, a la pasta (Tenemos pues una pasta de huevos, galletas, cola cao, azucar y mantequilla). Debe tener una consistencia bastante espesa. Por ultimo, debeis moldear esa pasta, ¿Cómo? bien, coged un trozo amplio de papel albal, y sobre el id poniendo la masa (con cuchara, no con la mano!). Dadle forma de salami (decir chorizo quita las ganas de comerlo, pero de verdad, mas alla de las apariencias, esta realmente bueno, os aseguro que siempre que lo he hecho ha triunfado!), y cercioraros de que quede bien compacto, no muy alargado, que tenga consistencia. Prensadlo bien. Ahora solo queda meterlo en la nevera (son un par de horas debiera bastar, pero yo si no tengo mucha prisa suelo dejarlo toda la noche), y cuando lo saqueis y vayais a servirlo, espolvoread por encima azucar (ahora que lo pienso tambien podriais echarle coco, aunque no puedo recomendaroslo ya que nunca lo he hecho, ya me contariais si lo hicierais!), y listo! Como dato, decir que no se come a mordiscos, sino que se parte en rodajas con cuchillo (si, por eso y por la forma lo de salami).

Con esto concluyo mi regreso al mundillo, un alegre y flamante saludo, Pais de Nunca Jamas!!

8 jun 2010

No seré yo quien se quede con la tele rota.

"Tus sentimentos son los peores que he visto nunca, por cierto."